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gaspard1_SEYLLOUAFP AFP via Getty Images_senegalpresidentsword Seyllou/AFP via Getty Images

Por qué la restitución de bienes culturales a África es importante

NUEVA YORK – Hace poco, en el palacio presidencial en Dakar, el primer ministro francés Édouard Philippe entregó al presidente senegalés Macky Sall un sable antiguo. Pero no era un regalo: el sable volvía a casa, más de un siglo después de haber sido robado.

La repatriación de un artículo dotado de un profundo significado histórico, espiritual y cultural puede parecer un mero gesto de reparación colonial. Pero esta ceremonia fue diferente; no se trataba solamente de un objeto físico aislado. De hecho, es un punto de inflexión en el reconocimiento por parte de Occidente del daño cultural infligido por el colonialismo.

El sable en cuestión perteneció a El Hadj Umar Tall, fundador del Imperio Tukulor, que en otros tiempos se extendió desde lo que hoy es Senegal hasta Mali y Guinea. Tall fue un respetado líder religioso y combatiente de la resistencia anticolonial. Su arma, junto con decenas de miles de piezas saqueadas del patrimonio africano, había estado en manos francesas desde la década de 1890. Exhibido en museos franceses, el sable ya no simbolizaba las hazañas militares de una dinastía otrora poderosa, sino la historia de destrucción de un imperio africano; de tal modo, legitimaba el racismo y el prejuicio inherentes al período colonial.

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