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Reforma del Sistema Mundial de Reservas

NUEVA YORK – Tanto la China como la Comisión de las Naciones Unidas sobre Reforma del Sistema Monetario y Financiero Internacional han propuesto la creación de un nuevo sistema mundial de reservas. Este tema debe estar en el centro de la agenda del Fondo Monetario Internacional.

La idea básica es simple: a largo plazo un sistema monetario internacional no puede estar basado en una moneda nacional –un punto que resaltó hace medio siglo el economista belga-americano Robert Triffin. El reconocimiento de este problema fundamental fue lo que llevó a la creación de los Derechos Especiales de Giro (DEGs) del FMI en los años sesenta.

El “estándar dólar” bajo el cual ha vivido el mundo desde comienzos de los años setenta tiene tres problemas básicos. En primer lugar, como todos los sistemas monetarios que lo antecedieron, pone el peso del ajuste sobre los países deficitarios, no sobre aquellos que tienen superávit en sus balanzas de pagos. La única excepción en este sentido son los Estados Unidos, que gracias a su posición como emisor de la principal moneda del mundo, ha podido hasta ahora financiar sus déficits con pasivos en dólares que están en manos del resto del mundo.

En segundo término, el sistema es inestable, porque hace que el valor de la principal moneda de reservas dependa de la política macroeconómica de Estados Unidos, de los caprichos de su balanza de pagos y los déficits nacionales que son su contraparte. Desde que se abandonó la paridad fija entre el dólar y el oro en 1971, el mundo ha experimentado ciclos cada vez más intensos del valor del dólar y de la cuenta corriente de los Estados Unidos. El dólar ha perdido, por lo tanto, lo que todo activo de reserva debe poseer: un valor estable. Este fue el punto esencial que señaló el gobernador del banco central de la China hace unas semanas.