11

¿Nueva vida para los DEG?

WASHINGTON, DC – El ascenso de movimientos políticos antiglobalización y la amenaza del proteccionismo comercial han llevado a algunos a preguntarse si la economía mundial no necesita una base multilateral más sólida que permita reducir el riesgo de fragmentación. No hay que olvidar que el esquema actual (hoy bajo intensa presión) surgió del fuerte deseo de nuestros antecesores, tras la Segunda Guerra Mundial, de minimizar el riesgo de políticas nacionales de “empobrecer al vecino” como las que en los años treinta obstaculizaron el crecimiento, la prosperidad y la estabilidad mundial.

Hace casi cincuenta años, consideraciones similares impulsaron la creación de los derechos especiales de giro del Fondo Monetario Internacional, precursores de una moneda mundial. Hoy, el renovado interés en la estabilidad del sistema monetario internacional hace que algunos (incluso dentro del FMI) se pregunten si reformular los DEG puede ayudar a revigorizar el multilateralismo.

Uno de los motivos que impulsaron inicialmente la creación de los DEG fue el temor a que una moneda nacional no pudiera a la vez satisfacer las necesidades de liquidez del mundo y actuar como un activo de reserva mundial confiable (lo que los economistas llaman “dilema de Triffin”). Con la creación de una moneda no nacional gestionada por el FMI, los países miembros buscaban introducir un activo oficial de reserva que permitiera sostener y reforzar el sistema monetario internacional.

Pero factores jurídicos y prácticos, así como la resistencia política de algunos países a delegar autoridad económica a instituciones multilaterales, impidieron que los DEG cumplieran las modestas expectativas de sus creadores, por no hablar de la importante función de actuar como una moneda de reserva realmente global capaz de estabilizar el funcionamiento cooperativo de una economía mundial orientada al crecimiento. A las dificultades implícitas se sumaron diversos fallos de mercado y de información, además de una infraestructura institucional débil y una publicidad inadecuada. Como resultado, el desempeño efectivo de los DEG es muy inferior a su potencial.