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Reformar el Consejo de Seguridad de la ONU

El progreso humano se puede medir por el hecho de que estamos viviendo en un siglo donde son intolerables las operaciones militares unilaterales basadas sólo en la fuerza. Pero la difusión de la ideología de la paz no significa que hayan desaparecido las amenazas a la seguridad. En ciertas ocasiones, puede ser necesario realizar acciones preventivas. Por ejemplo, muchas vidas se habrían salvado en África si la comunidad internacional hubiera actuado de manera rápida y decidida. Los sucesos en Irak también han demostrado que el problema clave para la seguridad mundial es en realidad la relación de las grandes potencias con el Consejo de Seguridad de la ONU.

La necesidad de un Consejo de Seguridad de la ONU eficaz refleja la certidumbre estratégica central del periodo posterior a la Guerra Fría: es probable que las amenazas a la seguridad ya no tomen la forma de una guerra entre estados, sino que consistan en actos de terrorismo, guerras civiles y masacres de poblaciones civiles. A menudo estas amenazas se relacionan con el caos económico y los fracasos básicos de los gobiernos nacionales, y con frecuencia se necesitará la acción militar internacional para hacerles frente. Pero la legitimidad de cualquier acción militar que vaya más allá de una defensa propia inmediata requiere una amplia aprobación internacional, y una acción sin legitimidad está condenada al fracaso.

Por lo tanto, la comunidad internacional debe aceptar la necesidad de un vínculo fundamental entre tal acción militar y la ONU. El uso de fuerzas de pacificación y la prevención de crisis son funciones aceptadas de la ONU. Pero no habrá un amplio apoyo internacional si las operaciones militares son percibidas como una especie de neoimperialismo occidental. Este último punto ha estado en el centro de los problemas en Iraq. Aumentar las tropas estadounidenses y británicas con otras fuerzas "occidentales" no cambiaría (particularmente en esta etapa tardía) la percepción fundamental que se tiene sobre esa intervención, tanto en el mundo árabe como en otras áreas del planeta.

Sólo la aprobación explícita y decidida de un Consejo de Seguridad de la ONU reformado puede proporcionar la legitimidad y el apoyo internacional necesarios para tal acción militar (con la excepción de las situaciones de clara defensa propia). Esto es cierto en el caso de acciones contempladas por naciones individuales, alianzas temporales, o alianzas más permanentes como la OTAN.