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La redefinición del ejercicio del gobierno en Asia

El ejercicio del gobierno (la manera en que se toman las decisiones que afectan el interés público) ha surgido como un factor clave en la determinación del ritmo de desarrollo de un país. Un ejercicio del gobierno exitoso permite realizar cambios llenos de futuro. Fracasar puede acarrear disturbios, descontento y estancamiento. El 18 de abril, una conferencia que se realizará en Bangkok analizará las perspectivas de un mejor ejercicio del gobierno en Asia.

Quienes toman decisiones en Asia hoy enfrentan un ambiente muy diferente al de sus predecesores hace cincuenta años. La población de Asia se ha más que doblado desde 1950, y la mayor parte de ese crecimiento se ha producido en los países más pobres. Los sistemas políticos de estos países fueron diseñados para poblaciones pequeñas, estáticas y rurales. Ahora estas sociedades deben vérselas no sólo con vastos centros urbanos, sino también con los muy diferentes talentos y demandas de la gente urbanizada.

La economía global ha cambiado radicalmente, además. El aumento de los flujos de bienes, dinero y conocimiento en todo el mundo ha hecho que las organizaciones y personas extranjeras tengan mayor influencia, haciendo cada vez más difícil para los gobiernos nacionales el administrar sus países de manera aislada. Por ejemplo, las entidades internacionales como la OMC han cambiado el marco en que se toman las decisiones económicas.

El cambio en la economía local ha sido igualmente radical. En algunas partes de Asia, los estándares de vida han mejorado más allá de lo imaginado. La inversión extranjera desde la región hacia el exterior y viceversa ha alterado la estructura de las economías locales. No obstante, los viejos modelos de crecimiento económico, como la orientación hacia las exportaciones y el uso selectivo de restricciones a las importaciones, que funcionaron bien en el Este Asiático durante el siglo pasado, son menos factibles bajo las reglas de comercio globales de hoy en día.