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La reconstrucción de la economía palestina

La economía de Cisjordania y Gaza, al igual que el cuartel general de Yasser Arafat en Ramallah, es una ruina. Su reconstrucción será un desafío tan grande y urgente como la de las instituciones políticas palestinas que, se supone, está en marcha en la actualidad.

Principalmente debido a su sombría historia desde 1948, los palestinos de Cisjordania y Gaza han seguido una estrategia de desarrollo consistente en exportar mano de obra en lugar de bienes. En junio de 2000, tres meses antes de que comenzara la actual intifada, 21% de los palestinos con empleo trabajaban en Israel, básicamente en actividades poco calificadas en el área de la construcción. Los ingresos netos provenientes del exterior constituían más del 22% del PGB palestino, convirtiéndola en una de las economías del mundo más dependientes de las remesas de dinero.

Los sangrientos acontecimientos políticos que han predominado desde septiembre de 2000 pusieron en evidencia la extrema vulnerabilidad de esta estrategia de desarrollo, dando urgencia a la necesidad de reformular las bases económicas de los territorios palestinos. El mercado laboral de Israel hoy está completamente cerrado para los palestinos y, por decir lo menos, es improbable que se reabra pronto.

¿Existen estrategias de desarrollo alternativas y viables para la economía de Palestina? ¿Ofrece alguna de ellas una posibilidad de crecimiento que tenga al menos el ritmo que se había logrado mediante la exportación de mano de obra?