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El regalo del realismo para los palestinos radicales

En apoyo del plan de Ariel Sharon de evacuar de manera unilateral todos los asentamientos en Gaza y unos pocos en Cisjordania, la administración Bush respaldó la postura de Israel acerca de las fronteras y los refugiados, dos de los problemas más importantes de las negociaciones sobre el estatus final palestino-israelí. Esta posición viola flagrantemente el texto de la "hoja de ruta" para el logro de la paz entre palestinos e israelíes, que la administración Bush todavía dice creer.

Esta afirmación no resiste un examen detallado. El Presidente Bush aseguró a los israelíes que, dadas las "nuevas realidades del terreno, incluidos importantes centros poblacionales israelíes", Israel no tiene que devolver todos los territorios que ocupó en 1967. Más aún, según Bush, Israel no debe molestarse en permitir que los refugiados palestinos retornen a sus hogares dentro de Israel. En lugar de ello, se espera que la gran mayoría de los refugiados se establezcan en un estado palestino.

Dada la opinión pública palestina, el resultado más probable del plan de retiro de Sharon es el fortalecimiento de Hamas y otros grupos militantes palestinos. Al presentar la evacuación de los asentamientos como un paso unilateral, Sharon deja que los militantes palestinos lo presenten como que Israel se inclina ante la "realidad" de la derrota infligida por su lucha armada. De hecho, una encuesta que realicé en abril de 2004 reveló que los tercios de los palestinos veían de este modo el plan israelí. El mismo estudio mostró que Hamas tenía más apoyo público que los nacionalistas de Fatah en la Franja de Gaza.

El plan de retiro de Israel presenta la evacuación de los asentamientos de Gaza como el fin de 37 años de ocupación. Pero, al mismo tiempo, Israel insiste en que Gaza no tendrá atributos de soberanía y que seguirá siendo gobernada por las disposiciones existentes, que cubren la mayor parte de los aspectos de la seguridad y la administración civil.