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Volver a reparar Bosnia

El futuro de Bosnia se está volviendo cada vez más incierto. Por largo tiempo, la existencia de un poder de veto étnico ha vuelto ineficaz la acción del gobierno central y últimamente Milorad Dodik, el líder de la entidad controlada por Serbia, Republika Srpska, ha respondido a los esfuerzos de reforma con la amenaza de llevar a cabo un referendo sobre la independencia.

Muchos piensan que es improbable una secesión, pero la amenaza de Dodik intensifica los temores de que el frágil status quo actual pueda quebrarse. Si bien nadie espera que vuelva a ocurrir la violencia masiva de los años 90, ello no justifica la indiferencia e inacción en el ámbito diplomático.

Los Acuerdos de Dayton de 1995 pusieron fin a la limpieza étnica instigada por Serbia y establecieron la paz en Bosnia. Sin embargo, no crearon un gobierno bosnio central funcional, con la capacidad de emprender las reformas necesarias para satisfacer las condiciones necesarias para convertirse en país miembro de la Unión Europea.

Para apaciguar los serbio-bosnios liderados por Slobodan Milosevic (quien murió mientras se lo juzgaba por crímenes de guerra), Radovan Karadzic (a quien se le sigue un juicio por la misma acusación) y Ratko Mladic (acusado asimismo de crímenes de guerra y todavía prófugo en Serbia), Occidente aceptó la división territorial de Bosnia al final de la guerra. Esta aceptación se manifestó en una estructura constitucional que dio una cuasi-independencia a la región serbio-bosnia y el poder de obstruir el surgimiento de un gobierno central eficaz en Sarajevo.