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Repensar Europa

Muchos ciudadanos de los 24 socios de Francia en la Unión Europea o de los Estados que aspiran a ingresar pronto están molestos -de hecho, indignados- por el rechazo de Francia al tratado constitucional de la Unión Europea. Después del "no" holandés existe el miedo de que la desconfianza sobre el proyecto europeo se extienda.

El voto francés expresó principalmente un rechazo a nuestra clase gobernante y una profunda ansiedad sobre las perspectivas económicas. Fue un voto de tristeza y abandono, un impulso provocado por el pánico así como por el enojo.

Pero el tamaño del "no" también reflejó la ausencia persistente de explicaciones claras de parte de nuestros políticos sobre lo que la UE ofrece a los europeos en términos de riqueza, competitividad, bienestar social y, por supuesto, paz. Con demasiada frecuencia, nuestros políticos menosprecian a Europa y le adjudican males (como el desempleo) que son realmente el resultado de insuficiencias internas.

Como muchos en Francia, yo no creo que esta bomba signifique el fin de Europa. Podemos y debemos reaccionar positivamente y lo podemos hacer regresando a lo básico y ofreciendo a las naciones de Europa, incluyendo la francesa y la holandesa, nuevos retos y un nuevo espíritu.