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Raza y republicanismo

El de la raza siempre ha sido un asunto provocativo cuando las necesidades de la ciencia y la estadística se cruzan con la política. Ahora vuelve a enconarse ese debate en Francia, pues la prevista introducción de los "datos estadísticos étnicos" ha causado una feroz disputa que afecta al corazón mismo del republicanismo francés.

Conforme a una ley que se remonta a la Revolución Francesa y reconfirmada en 1978, se prohíbe a los funcionarios estatales franceses recoger información , ya sea real o supuesta, sobre los orígenes étnicos o raciales de un ciudadano al realizar un censo u otras operaciones de recogida de datos estadísticos sobre la población.

Hay dos razones principales para ello. La primera es el principio republicano, consagrado en la Constitución, que sólo reconoce ciudadanos y no acepta distinción alguna entre ellos debida al origen, la raza o la religión. La segunda razón es histórica: los dolorosos y aún vívidos recuerdos del régimen de Vichy durante la segunda guerra mundial, cuando se estampaba el origen "racial" y religioso en los documentos de identificación nacional y se lo utilizó como instrumento decisivo para acorralar a los judíos franceses con vistas a enviarlos a los campos de la muerte.

En la actualidad, esa cuestión ha vuelto a primer plano, porque hay una nueva lucha contra la discriminación racial que parece requerir medidas más precisas de desigualdad social. Se cree que las estadísticas públicas existentes no aportan información suficiente para analizar la posibilidad de discriminación en el empleo y la vivienda. Al fin y al cabo, sin las estadísticas apropiadas, resulta difícil demostrar la discriminación.