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La pérdida de apoyo de Lukashenko

WASHINGTON, D. C. – El Presidente de Belarús, Alexander Lukashenko, es un maestro de la supervivencia política, pero, a raíz de una reciente devaluación del 64 por ciento de la divisa de su país, el reloj parece estar marcando el fin de las horas de su prolongado desgobierno.

Lukashenko se vio obligado por la supresión en 2009 de las subvenciones rusas al precio del petróleo a conseguir a toda costa los fondos suficientes para impedir el desplome de la economía de Belarús. Engañó al Fondo Monetario Internacional para que prorrogara un préstamo de 3.400 millones de dólares con la promesa de unas elecciones más libres en diciembre de 2010, pero después quemó ese puente con una represión brutal al afrontar unos resultados electorales adversos y las mayores protestas habidas contra su régimen.

Ahora Rusia ha adoptado una actitud más dura, al pedir un precio elevado por unos préstamos que, en cualquier caso, son insuficientes para salvar el régimen. A consecuencia de ello, la economía bielorrusa está en caída libre y los días de Lukasenko parecen contados.

Lukashenko utilizó al FMI para mantener a flote su economía dominada por el Estado, ineficiente y dependiente de las subvenciones hasta las elecciones de 2010, pero, poco después de la votación, se vieron señales de dificultades. Durante una visita que hice a Belarús en enero, los funcionarios se negaron a pronosticar el crecimiento del PIB en 2011, excepto diciendo que sería menor. En un momento en el que la mayor parte de Europa estaba empezando a recuperarse de la recesión del período 2008-09, Belarús iba en la dirección opuesta.