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El humor cambiante en materia de inmigración

LONDRES – Los titulares sobre migración pueden parecer insoportablemente duros: extranjeros que sufren ataques de neofascistas en Grecia, decenas de trabajadores domésticos en el corredor de la muerte en el Golfo, una campaña vulgar y cruel organizada por el gobierno británico para expulsar a los inmigrantes. Sin embargo, a pesar del sentimiento anti-inmigrante persistente y hasta en aumento en gran parte del mundo, están surgiendo señales prometedoras de un enfoque más iluminado frente a la migración.

Estados Unidos está en el centro de un intenso debate sobre una modificación de gran envergadura en materia de inmigración. Después de 25 años de una parálisis casi total, los legisladores norteamericanos están cerca de llegar a un acuerdo sobre reformas que permitirían que 11 millones de inmigrantes indocumentados obtuvieran la ciudadanía. Los cambios propuestos también convertirían a Estados Unidos en un imán de talento y creatividad provenientes de todo el mundo.

Los argumentos fiscales y económicos para una estrategia más liberal en el terreno de la inmigración han dado forma al debate en Estados Unidos. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, una entidad no partidaria, la legislación sobre la reforma del Senado estadounidense, sancionada en junio, resultaría en beneficios fiscales por un valor de casi 1 billón de dólares en los próximos veinte años. Quienes la respaldan también señalan que fueron inmigrantes los que crearon el 28% de todas las nuevas empresas norteamericanas en 2011, aunque sólo representaban el 13% de la población.

Las voces tanto de las bases como de los defensores del establishment han sido igualmente decisivas. Los “soñadores” –hijos de inmigrantes criados en Estados Unidos pero sin un estatus legal- se han convertido en el rostro humano de la reforma. Los líderes empresarios, durante mucho tiempo temerosos de participar en un debate tan polarizado, finalmente se metieron en la pelea, con el argumento enfático de que la inmigración es crítica para la competitividad estadounidense. En parte gracias a todo este trabajo animado, el 72% de los norteamericanos, según una encuesta reciente de Gallup, hoy considera que la inmigración es un beneficio neto para el país.