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La rentabilidad de la confianza

GINEBRA – Los efectos de la crisis financiera más devastadora en décadas están comenzando a atenuarse, pero el debate sobre los fundamentos de la economía global está lejos de haber acabado. De hecho, vemos una nueva oleada de acalorados debates sobre si las empresas han de poner como prioridad las utilidades o el bien común.

Milton Friedman, uno de los principales defensores del enfoque de la gestión corporativa orientada a las utilidades, fue quien dijo la famosa frase de que “el negocio de los negocios son los negocios”. De hecho, desde su punto de vista no hay contradicción entre la maximización de las utilidades y el bien común. En sí misma, la búsqueda de utilidades es un objetivo que beneficia a la sociedad.

En la perspectiva opuesta, a la cual adhiero, se encuentra la teoría de la creación de valor compartido del economista de Harvard Michael Porter. De hecho, mis propios trabajos publicados promueven el concepto de los partícipes o grupos de interés como marco de una comprensión moderna de la gestión corporativa con responsabilidad social.

El detate teórico se podría alargar sin acabar nunca. Pero una polarización ideológica así no es particularmente útil en términos prácticos de gestión de las empresas. Si los directivos tuvieran que elegir entre cumplir las expectativas de los accionistas y cumplir sus responsabilidades sociales y éticas, probablemente sus compañías irían a la quiebra.