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Estimular la inversión privada para alcanzar el desarrollo

ESTRASBURGO – El desarrollo económico exitoso ha forjado un patrón bien conocido. Para sacar a un país de la pobreza y colocarlo en una senda de crecimiento sostenible se requiere trabajar intensamente, crear un sistema de derechos de propiedad sólido y – especialmente – se requiere de inversión privada.

Este método no es específico para una región o para un pueblo en particular. Tal como el espectacular crecimiento de Asia ha demostrado, es un método transferible entre culturas. Por lo que es una pena que los economistas del desarrollo y las instituciones multilaterales del mundo no estén aplicándolo de forma sistemática en el mundo en desarrollo.

Miles de millones de dólares de ayuda han sido inyectados en los países en desarrollo, pero ello no ha sido suficiente, y los resultados han sido decepcionantes. El Banco Mundial estima que un mil millones de personas todavía viven con menos de $1,25 al día, mientras que más de 800 millones no tienen alimento suficiente. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Milenio (ODS) intentaron aplicar una estrategia mundial para reducir la pobreza, pero los ODS no abordan las causas subyacentes.

Al menos sobre el papel, los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, puestos en marcha el año pasado, muestran una mejora. El problema es que las nobles ambiciones vienen con etiquetas con precios muy altos y aún se tiene una brecha de financiamiento de alrededor de $2,5 millones de millones, si se quiere alcanzar la totalidad de los 17 objetivos. Esta brecha es, en realidad, un abismo tan grande que no es posible que los gobiernos y contribuyentes con problemas de liquidez, por sí solos, construyan un puente para cruzarlo y superarlo.