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La depresión post-UE

Primero cayó el gobierno de Polonia, seguido por el gobierno checo. Luego renunció el primer ministro húngaro. El gobierno de Eslovaquia perdió su mayoría y se encuentra en una situación inestable. Tras meses, si no semanas, de lograr la ansiada meta de ingresar a la Unión Europea, Europa Central ha sufrido una ola de inestabilidad política.

¿Por qué este suceso histórico ha causado un levantamiento político de esta magnitud? Algunos argumentan que se trata de países inherentemente inestables. Sus culturas políticas aún no logran un desarrollo pleno. Fueron admitidos en la UE sólo quince años después de la caída del comunismo, y no todos ellos habían vivido en democracia previamente. A diferencia de los miembros de la UE admitidos durante las rondas de ampliación anteriores, los centroeuropeos sufren de una corrupción generalizada, nepotismo político, frágiles partidos políticos con identidades poco definidas, y sociedades civiles débiles.

Todos estos problemas quedaron hasta cierto punto ocultos por la presión externa de ingresar a la UE, y ahora han saltado a la superficie. Pero hay causas más obvias para los problemas actuales de Europa Central. Después de todo, todos los gobiernos que lograron convertir a sus países en miembros de la UE tuvieron que adoptar (a menudo bajo presión y de manera apresurada) varios pasos impopulares. Aunque la mayoría de los ciudadanos de estos países apoyaron el ingreso a la UE, muchos piensan que sus gobiernos pagaron un precio demasiado alto.

Esto se debió en parte al hecho de que la UE no fue tan generosa con sus nuevos miembros como lo había sido hacia los que habían ingresado en el pasado. Más aún, hace sólo quince años, ocho de los diez nuevos miembros tenían economías manejadas por el estado, lo que significó que hubo un periodo de difícil transición hacia una economía de mercado, seguido de (o superpuesto con) las dolorosas reformas necesarias para ser aceptados en la UE.