13

A liderazgo pobre, globalización mala

CIUDAD DE MÉXICO – Los países europeos vienen desde los años cincuenta debatiendo los costos y los beneficios de la integración regional. Pero no fue sino hasta el referendo por el “Brexit” en el Reino Unido que el debate comenzó a girar en torno de cuestiones centrales como la globalización, el libre comercio, la inmigración y sus efectos económicos.

La decisión de los votantes británicos de abandonar la UE fue un error, que cometieron engañados, sobre todo por el nuevo ministro de asuntos exteriores británico, Boris Johnson. Pero también sería un error que eurócratas y eurófilos no presten atención a las mentiras que animaron la campaña pro‑Brexit. Así como funcionaron en el RU, pueden funcionar en otros estados miembros de la UE y en democracias de todo el mundo.

No será fácil seguir avanzando hacia una “unión cada vez más estrecha” en Europa. El continente debe luchar con muchas cuestiones al mismo tiempo, entre ellas los refugiados, la inmigración, la deuda soberana, el alto desempleo y un Estado de Bienestar que ya no cumple sus promesas, a pesar de los altos impuestos y la disponibilidad de inmensos recursos para financiarlo. Para hacer frente a estos desafíos, la dirigencia de la UE tendrá que reunir una base de apoyo firme, para lo que necesita dar una respuesta directa a las necesidades y demandas de los europeos.

También en otras partes las élites llevan mucho tiempo sin prestar la debida atención a la globalización, el libre comercio, la inmigración y la desigualdad. La obsesión con el libre comercio de los presidentes estadounidenses George Bush (padre) y Bill Clinton en los noventa, así como la de sucesivos gobiernos mexicanos, volvió casi imposible desde lo político compensar a los que resultaron perjudicados.