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Piletas de peligro

WASHINGTON, DC – La crisis nuclear de Fukushima Daiichi en Japón ha resaltado los peligros de almacenar combustibles gastados de alto nivel radioactivo en piletas de agua que son susceptibles a rupturas causadas por desastres naturales y explosiones de hidrógeno ocasionadas por accidentes. La crisis debería servir como un llamado de atención para que los gobiernos y la industria tomen acciones que puedan reducir los riesgos del almacenamiento de combustibles gastados.   

Desafortunadamente, el almacenamiento de estos combustibles ha sido “un pensamiento tardío” tal como dice Ernest Moniz, director de la Iniciativa Energética del MIT. En docenas de países, se han guardado decenas de miles de toneladas de material altamente radioactivo en edificios que apenas cumplen con las protecciones rigurosas habituales que tienen que ver con el material radiactivo en el núcleo de los reactores.  

Las piletas se han sobrecargado en muchos países, debido a la falta de depósitos permanentes para los desechos nucleares. Ningún país ha abierto un depósito de estas características, sólo Suecia ha avanzado de manera significativa en este sentido.

Los riesgos de las piletas para el combustible nuclear gastado se conocen desde hace muchos años, pero se han tomado pocas medidas para aliviar los riesgos. Una excepción notable ha sido Alemania. Hace aproximadamente 25 años, el gobierno alemán empezó a requerir que el combustible gastado estuviera bien protegido. El combustible gastado más antiguo, que se ha enfriado durante unos cinco años, se coloca en barriles de almacenamiento secos y templados, mientras que el más joven, más radioactivo y más caliente se enfría en piletas de agua rodeadas por estructuras de contención sólidas.