0

Política con rostro humano

Sin que nadie se dé mucha cuenta, Rusia se ha convertido en el país más liberal de Europa (por lo menos en lo que se refiere a impuestos). Hoy, nadie paga más del 13% en impuestos al ingreso personal. Como resultado, la gente está más dispuesta a pagar sus impuestos y los ingresos del Estado están aumentando.

Puede ser que el presidente Putin no sea la encarnación de un liberal para muchas personas, pero sus políticas sin duda lo son. Sólo por razones que son particulares de Rusia, el suyo es un liberalismo que no se atreve a proclamar su nombre.

En el pasado yo me he opuesto a Putin, y es posible que lo vuelva a hacer en el futuro, pero hay que darle crédito a quien lo merece. Se ha iniciado una reforma judicial seria. Por fin, el ''tercer poder del gobierno'' se está haciendo menos leninista y menos corrupto. La venta de tierras también ha rebasado la etapa de las pláticas y está a punto de adoptarse un código en la materia. Las relaciones laborales se están haciendo más predecibles, lo que favorece tanto a empleados como a empleadores. De hecho, se aprobó un nuevo Código Laboral después de su primera lectura en la Duma.

Muchas de las políticas sociales de Putin también son bastante sensatas. El gasto en educación crecerá casi 60%. Las pensiones se están elevando. Por supuesto, existe la necesidad de poner al día el sistema de pensiones, porque de lo contrario muchas de las personas de edad avanzada seguirán siendo indigentes. También necesitamos un sistema de seguridad social más efectivo; después de todo, 100 millones de rusos son hoy merecedores de privilegios diversos y no pocos distan de ser pobres. La reforma debe darle a todos la oportunidad de tener una vida decente, pero no subsidiar a los que no son verdaderamente elegibles.