Banner pro referendum LLUIS GENE/AFP/Getty Images

La democracia más allá del Estado nación

WASHINGTON, DC – Según Dani Rodrik, economista de Harvard, es imposible tener de manera simultánea y plena soberanía nacional, democracia y globalización. El concepto de  “trilema político de la economía mundial”, que Javier Solana también exploró recientemente, es útil, pero incompleto.

The Year Ahead 2018

The world’s leading thinkers and policymakers examine what’s come apart in the past year, and anticipate what will define the year ahead.

Order now

El argumento de Rodrik, elaborado en su nuevo libro, indica que demasiada globalización erosiona la soberanía de los Estados-nación, sometiéndolos cada vez más a fuerzas económicas y financieras que puede que no correspondan a los deseos de la mayoría nacional. Según esta lógica, un Estado autoritario puede funcionar mejor en un mundo globalizado, porque, por ejemplo, no está limitado por preocupaciones electorales.

Con menos globalización, la toma de decisiones democráticas dentro del Estado nación estaría menos restringida por fuerzas externas – en especial por las fuerzas de los mercados financieros – lo que significa que su alcance sería más amplio. La globalización y la democracia, sin el Estado nación, también es posible, a pesar de que Rodrik es escéptico acerca de si las instituciones democráticas podrían funcionar a escala global.

Por supuesto, Rodrik no retrata este trilema como una regla estricta e inamovible. Por el contrario, su objetivo es destacar los desafíos asociados con el fomento o mantenimiento de estos tres mecanismos institucionales, ya sea de manera parcial o de manera plena. Pero, para entender al máximo el concepto de Rodrik, es necesario dar cuenta de otra dimensión: los muchos niveles de gobernanza que existen en el mundo de hoy.

El Estado nación, administrado por el gobierno nacional, permanece como la piedra fundamental del orden internacional. Sin embargo, por debajo del Estado nación existen Estados (o provincias), ciudades y regiones que pueden tener sus propias estructuras de gobierno. Por encima, existen bloques supranacionales como la Unión Europea e instituciones globales, como por ejemplo las Naciones Unidas. Cualquier discusión sobre el trilema debe tomar en cuenta estos diversos niveles de gobernanza.

Es cierto que la actual desilusión generalizada con los gobiernos es, en parte, una reacción contra la globalización, que parece imponerse a los Estados nación. Pero, otra razón para la desilusión puede ser que los ciudadanos se sienten desconectados de sus gobiernos nacionales.

No obstante, los gobiernos subnacionales no son considerados como tan distantes, y los ciudadanos a menudo sienten que aún pueden ejercer influencia significativa sobre los mismos. Como resultado, la tensión entre la democracia y la globalización parece ser menos aguda, por ejemplo, a nivel municipal. Ayuda el hecho que los gobiernos subnacionales se centren más en temas de nivel local – como lo son aquellos relativos a infraestructura, educación y vivienda – que no se perciben como temas fuertemente influenciados por la globalización.

En el extremo opuesto del espectro están las estructuras de gobierno supranacionales, como la UE. La UE no solo se ocupa a menudo de asuntos relacionados con la globalización, como el comercio; los ciudadanos de Europa sienten que la distante y desconectada “Bruselas”, sobre la cual tienen poca influencia, está quebrantando la soberanía de los Estados nación. Este sentimiento, que se encuentra ejemplificado por el voto Brexit, puede observarse a lo largo de toda Europa.

Las formas en las que estas dinámicas pueden complicar el trilema político de Rodrik se exhibieron de manera cruda en Cataluña, donde la tensión entre la democracia local y el Estado nación es aún más aguda que aquella entre la democracia local y la globalización. De hecho, muchos catalanes están más frustrados con el gobierno nacional de España que con la globalización o la UE. Lo mismo puede decirse de Escocia con respecto al Reino Unido.

En este contexto, un repliegue hacia dentro del Estado nación que rechace la globalización, tal como ocurre en Estados Unidos bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, se torna aún más problemático, porque amenaza con resucitar todas las patologías económicas y políticas que el nacionalismo incitó en el pasado, y conlleva aún más amenazas.

Pero, ¿qué pasaría si adoptamos un nuevo abordaje, en el cual se fortalecería la democracia y la soberanía a nivel local?

En muchos países, si no en la mayoría, las ciudades son los centros de innovación y progreso, ya que la promesa de aglomeración, economías de escala y efectos secundarios positivos atraen a empresas de alto rendimiento. Los ciudadanos se sienten cercanos a sus gobiernos municipales y orgullosos de sus ciudades, pero su orgullo por su identidad no tiene las características dañinas del nacionalismo.

A medida que el Estado nación ceda parte de su poder a los gobiernos regionales, estatales o municipales, el trilema se debilita. Tanto la democracia, con su sentido de pertenencia concomitante, como la globalización, impulsada por ciudades cosmopolitas abiertas al mundo, pueden prosperar, sin causar que ningún país pierda su soberanía.

Los beneficios de tal abordaje podrían ser profundos. Sin embargo, existen riesgos serios. A medida que las áreas metropolitanas exitosas atraigan a una parte creciente del capital, la mano de obra calificada y la capacidad innovadora de un país, es probable que las áreas rurales en particular enfrenten un declive económico: menos oportunidades de empleo, cierre de hospitales y escuelas, así como deterioro de infraestructuras. Esa tendencia, como hemos visto, crea un terreno fértil para que los políticos populistas ofrezcan soluciones simplistas, enraizadas en ideologías extremas que siembran división y socavan el progreso.

Por esta razón es vital encontrar formas de ayudar, desde el principio, a aquellos que puedan quedar atrás a consecuencia de un sistema de este tipo. En esa situación, el Estado nación conservaría un papel importante, a pesar de que sería necesario lograr un equilibrio adecuado para evitar que el trilema se reafirme a sí mismo.

Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos

http://prosyn.org/MaA2vja/es;

Handpicked to read next

  1. Chris J Ratcliffe/Getty Images

    The Brexit Surrender

    European Union leaders meeting in Brussels have given the go-ahead to talks with Britain on post-Brexit trade relations. But, as European Council President Donald Tusk has said, the most difficult challenge – forging a workable deal that secures broad political support on both sides – still lies ahead.

  2. The Great US Tax Debate

    ROBERT J. BARRO vs. JASON FURMAN & LAWRENCE H. SUMMERS on the impact of the GOP tax  overhaul.


    • Congressional Republicans are finalizing a tax-reform package that will reshape the business environment by lowering the corporate-tax rate and overhauling deductions. 

    • But will the plan's far-reaching changes provide the boost to investment and growth that its backers promise?


    ROBERT J. BARRO | How US Corporate Tax Reform Will Boost Growth

    JASON FURMAN & LAWRENCE H. SUMMERS | Robert Barro's Tax Reform Advocacy: A Response

  3. Murdoch's Last Stand?

    Rupert Murdoch’s sale of 21st Century Fox’s entertainment assets to Disney for $66 billion may mark the end of the media mogul’s career, which will long be remembered for its corrosive effect on democratic discourse on both sides of the Atlantic. 

    From enabling the rise of Donald Trump to hacking the telephone of a murdered British schoolgirl, Murdoch’s media empire has staked its success on stoking populist rage.

  4. Bank of England Leon Neal/Getty Images

    The Dangerous Delusion of Price Stability

    Since the hyperinflation of the 1970s, which central banks were right to combat by whatever means necessary, maintaining positive but low inflation has become a monetary-policy obsession. But, because the world economy has changed dramatically since then, central bankers have started to miss the monetary-policy forest for the trees.

  5. Harvard’s Jeffrey Frankel Measures the GOP’s Tax Plan

    Jeffrey Frankel, a professor at Harvard University’s Kennedy School of Government and a former member of President Bill Clinton’s Council of Economic Advisers, outlines the five criteria he uses to judge the efficacy of tax reform efforts. And in his view, the US Republicans’ most recent offering fails miserably.

  6. A box containing viles of human embryonic Stem Cell cultures Sandy Huffaker/Getty Images

    The Holy Grail of Genetic Engineering

    CRISPR-Cas – a gene-editing technique that is far more precise and efficient than any that has come before it – is poised to change the world. But ensuring that those changes are positive – helping to fight tumors and mosquito-borne illnesses, for example – will require scientists to apply the utmost caution.

  7. The Year Ahead 2018

    The world’s leading thinkers and policymakers examine what’s come apart in the past year, and anticipate what will define the year ahead.

    Order now