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¿Populismo a punta de pistola?

VARSOVIA – Hasta ahora, la contrarrevolución "iliberal" del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y del presidente del partido polaco Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczyński, ha significado reprimir al poder judicial independiente, a los medios públicos y -en el caso del gobierno de Orbán- inclusive a las universidades privadas, como la Universidad Centroeuropea de Budapest. Pero ahora es evidente que hasta las fuerzas armadas pueden quedar bajo el control de un solo partido político. En Polonia, el PiS está llevando a cabo una reorganización revolucionaria del ejército, de una manera que no se ha visto desde la imposición del régimen comunista.

Un comunicado reciente del Ministerio de Defensa revela la auténtica escala de los cambios que el PiS está exigiendo, así como sus apoyos políticos. "El ministro de Defensa Antoni Macierewicz ha implementado cambios de personal de gran escala a los más altos niveles en las unidades operativas, reemplazando a oficiales elegidos por Plataforma Cívica", reza el comunicado. "En el Estado Mayor, estos cambios abarcan el 90% de las posiciones de mando, y el 82% en el Comando General".

El argumento de Kaczyński de que los oficiales hoy desafectados estaban conectados con Plataforma Cívica (el ex partido gobernante) es completamente infundado. Después de su propio alejamiento sorpresivo, Mirosław Różański, el comandante general de las Fuerzas Armadas polacas, señaló lo absurdo de la situación: "Recibí mi primera estrella del presidente Aleksander Kwaśniewski, la segunda de Lech Kaczyński y la tercera de Bronisław Komorowski". Sólo Komorowski estaba con Plataforma Cívica.  

Mientras tanto, Macierewicz también ha impedido que los oficiales militares se comunicaran directamente con el presidente polaco Andrzej Duda, aunque el presidente es el comandante supremo de las fuerzas armadas según la constitución polaca, y Duda ha cumplido lealmente todas las órdenes de Kaczyński.