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La misión cristiana de Polonia en Europa

La semana pasada, el presidente de Polonia, un ex comunista, pidió que en la Constitución de la UE, actualmente en preparación, se inserte una referencia pública a la herencia cristiana de Europa. Otros sólo han susurrado sus ansias de una declaración de este tipo. José Casanova explica por qué Polonia tomó la delantera públicamente.

El vínculo entre el cristianismo y la civilización europea se está rompiendo. Europa Occidental es cada vez menos el núcleo de la civilización cristiana, y las formas más dinámicas del cristianismo actual son cada vez menos europeas. Sin embargo, es en este momento cuando la Polonia católica está "volviendo a Europa".

Durante los años en que las sociedades europeas occidentales estaban viviendo su proceso de secularización (de hecho de "descristianización"), el catolicismo polaco experimentó un extraordinario renacimiento. Fracasaron todos los intentos del régimen comunista por debilitar los lazos entre la iglesia católica y la nación polaca. La secularización forzosa desde arriba (relativamente exitosa en la Unión Soviética) falló estrepitosamente. La esperanza de que el desarrollo económico tendría el mismo efecto securalizador en Occidente también resultó ser falsa.

La mayoría de los observadores europeos vieron la vitalidad religiosa del país bajo los comunistas como algo anacrónico, si no reaccionario, y no muy diferente a los levantamientos polacos del siglo XIX contra la Rusia zarista, románticos y condenados al fracaso. Sin embargo, los polacos confundieron al espíritu de los tiempos . El sorpresivo (algunos dicen que milagroso) nombramiento del Cardenal Karol Wojtyla como Papa Juan Pablo II, su triunfal visita a Polonia en 1979, el surgimiento de Solidaridad un año después, y el colapso del sistema soviético en 1989 cambiaron el rumbo de la historia.