4

Europa se mueve al oriente

PARÍS – Recientemente Madrid y Varsovia lucían aspectos muy similares: ambas ciudades se tornaron en lugares donde se congregaban manifestaciones masivas. Pero las miles de personas reunidas en el extremo occidental y el oriental de Europa tenían en mente agendas muy diferentes.

En España, los ciudadanos estaban unidos por la desesperación económica y social. Salieron a las calles para expresar su rechazo a una política de austeridad impuesta por la Unión Europea que ellos creen que les está llevando a un abismo. Quieren empleos, y la dignidad y los salarios que traen consigo dichos empleos. La indignación de algunos tenía un tono claramente anti-capitalista y anti-globalización.

En la capital polaca, los partidos conservadores y católicos, junto con el Sindicato “Solidaridad”, inspirados por “Radio María”, una reaccionaria red radial cristiana, se reunieron no por razones económicas, sino por razones políticas y culturales. En nombre de la defensa de la libertad de prensa, salieron a denunciar a un gobierno que según ellos es demasiado “centrista” y poco “polaco”.

Hace diez años, el entonces secretario de Defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, realizó su famosa distinción entre la Europa “antigua” y la Europa “nueva” sobre la base de las actitudes hacia los Estados Unidos y la guerra en Irak. La nueva Europa (al menos sus gobiernos), entendiendo la necesidad de ejercer poder, era de Marte, mientras que la antigua Europa (con Gran Bretaña como la principal excepción), tras haberse visto deteriorada hasta llegar a una cultura de debilidad, era de Venus.