El juicio a Pinochet, la dignidad de Chile

Acaba de llegar a su fin la batalla judicial acerca de si condenar o no al ex dictador de Chile, Augusto Pinochet. Tras estudiar largamente los informes médicos sobre la salud de Pinochet, el juez Juan Guzmán determinó que está mentalmente apto para ser enjuiciado por nueve secuestros y un homicidio. La Corte Suprema chilena ha respaldado esa resolución. Todos esos crímenes se cometieron durante la "Operación Cóndor", un plan de coordinación entre los dictadores latinoamericanos para eliminar físicamente a sus opositores de izquierda.

El juez Guzmán también dictaminó que el ex dictador no está demente y que puede discernir entre el bien y el mal. Esto tiene una importancia fundamental, ya que Pinochet ha tratado de negar su capacidad intelectual para ser juzgado. El reciente "accidente vascular" que lo envió a un hospital militar, donde recobró la conciencia y las facultades motoras, dará excusas para solicitar nuevos exámenes médicos y demoras, a medida que avance el procesamiento judicial.

Pero los esfuerzos de Guzmán por hacer que el dictador se presente ante la justicia no deben quedar aislados. Otros jueces y entes oficiales deben sostener la presión sobre Pinochet.

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