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El desencanto de Europa

LONDRES – Las recién celebradas elecciones del Parlamento europeo estuvieron marcadas por la desilusión y el desencanto. Tan solo 43% de los europeos acudieron a votar –además, muchos de ellos abandonaron los partidos principales y en muchos casos optaron por los partidos radicales antieuropeos. En efecto, los resultados oficiales no reflejan la magnitud del desencanto popular; muchas personas que continuaron votando por partidos tradicionales lo hicieron de muy mala gana, faute de mieux.

Son muchas las razones que explican este terremoto político, pero las principales son la miseria permanente, los estándares de vida reducidos, las tasas de desempleo de dos dígitos, y las esperanzas mermadas en el futuro. La fuerte crisis de Europa ha dañado la confianza en la capacidad y los motivos de los responsables del diseño de políticas, que no pudieron prevenirla, que tampoco han logrado resolverla por el momento y que rescataron a los bancos y sus acreedores mientras causaban sufrimiento a los votantes (pero no a sí mismos).

La crisis ha durado tanto tiempo que gran parte de los partidos gobernantes (y tecnócratas) se han mostrado incapaces. En la eurozona, los gobiernos sucesivos de todas las tendencias han sido acosados para poner en aplicación políticas sesgadas e injustas exigidas por el gobierno alemán e impuestas por la Comisión Europea. Aunque la Canciller, Angela Merkel, califica el auge del respaldo a los partidos radicales de “lamentable”, su administración –y las instituciones de la UE más generalmente – son esencialmente responsables de ello.

En primer lugar veamos el caso de Grecia. Merkel junto con la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, amenazaron con impedir a los griegos el uso de su propia moneda, el euro, a menos que su gobierno aceptara condiciones punitivas. Se obligó a los griegos a aceptar medidas de austeridad brutales a fin de continuar pagando una deuda insoportable, para limitar así las pérdidas de los bancos franceses y alemanes y de los contribuyentes de la eurozona cuyos préstamos a Grecia rescataron a esos bancos.