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La sala de los espejos de la inmigración

LONDRES – A los dos lados del Atlántico, las políticas antiinmigración están socavando las democracias y dañando vidas. Los partidos nacionalistas de extrema derecha están cobrando fuerza en Europa, mientras millones de inmigrantes indocumentados sufren en la sombra. En los Estados Unidos, el Presidente Barack Obama, preocupado por la capacidad de su partido para conservar el control del Senado, ha decidido aplazar la reforma de la inmigración hasta después de las elecciones de noviembre.

Sin embargo, ése puede ser un planteamiento equivocado. Una nueva encuesta de opinión del Fondo Marshall Alemán (FMA) ha revelado que el sentimiento antiinmigración se debe en gran medida a falta de información, no a una animadversión arraigada.

La conclusión más importante de la encuesta Tendencias Transatlánticas del FMA es la de que, cuando se ofrecen a las personas los datos más básicos, la preocupación por la inmigración se reduce en gran medida. Por ejemplo, cuando se les preguntó si había demasiados inmigrantes en su país, el 38 por ciento de los americanos encuestados asintió, pero, cuando, antes de formular la pregunta, se les dijo cuántos extranjeros residían en realidad en los EE.UU., sus opiniones cambiaron en gran medida: sólo el 21 por ciento respondió que había demasiados.

Lo mismo ocurrió en un país tras otro. En el Reino Unido, el 54 por ciento de los que respondieron dijeron que había demasiados inmigrantes; ese número se redujo al 31 por ciento entre aquellos a quienes se les ofrecieron los datos sobre los extranjeros. En Grecia, el 58 por ciento pasó a ser el 27 por ciento; Italia pasó del 44 por ciento al 22 por ciento y así sucesivamente.