Elegir la muerte

PRINCETON – “Me voy a quitar la vida hoy alrededor del mediodía. Es hora”.

Con estas palabras, publicadas en la web, Gillian Bennett, una neozelandesa de 85 años residente en Canadá, comenzó a explicar su decisión de poner fin a su vida. Bennett sabía desde hacía tres años que sufría de demencia. En agosto, la demencia había progresado a tal punto que, según ella misma lo dijo: “Prácticamente me he perdido”.

“Quiero terminar con esto”, escribió Bennett, “antes de que llegue el día en que ya no pueda evaluar mi situación o hacer algo para poner fin a mi vida”. Su marido, Jonathan Bennett, un profesor de filosofía retirado, y sus hijos respaldaron su decisión, pero ella se negó a que la ayudaran de alguna manera en su suicidio, ya que eso los habría expuesto al riesgo de una sentencia de 14 años de prisión. Por lo tanto, tenía que dar los pasos finales mientras todavía estuviera en condiciones de hacerlo.

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