0

La paz, no una ofensiva de paz

TOKIO – Cuando aparece de repente una paloma norcoreana con una rama de olivo en el pico, el mundo debe ponerla en entredicho para revelar sus garras ocultas. Ésa es la única actitud prudente que debe adoptar Corea del Sur, cuando el 8 de febrero comiencen las negociaciones cara a cara, pues lo que Kim ofrece ahora no es la paz, sino una “ofensiva de paz”, táctica utilizada por Corea del Norte desde el armisticio de 1953 para sembrar la división, siempre que los adversarios del régimen han demostrado unidad y determinación.

La construcción secreta por parte del régimen de Kim de unas instalaciones de enriquecimiento de uranio en gran escala, que cuentan con más de 2.000 centrifugadoras, revelada a Siegfried Hecker, de la Universidad de Stanford y ex director del Laboratorio Nacional de Los Álamos, en Estados Unidos, demuestra sus intenciones, menos que inocentes. La existencia de dichas instalaciones parece la declaración más clara posible de que el régimen se propone lograr la capacidad para intimidar a sus vecinos con su arsenal nuclear.

Algunos creen que Corea del Norte ha comenzado a exhibir su amenaza nuclear en aumento para asegurar la secesión en el poder del Kim Jong-un, el orondo hijo menor, de veintitantos años de edad, de Kim Jong-il, pero, en vista de que esas instalaciones deben de haber estado en construcción durante mucho tiempo, ésa no puede ser la única motivación ni la principal siquiera.

Lo más probable es que el objetivo fundamental del “Amado Dirigente” sea la de asegurar su propia posición, en vista del angustioso estado de la economía de Corea del Norte, pues ahora parece que la única forma para Kim Jong-il de defender su dinastía familiar contra cualquier amenaza interna es la de hacer una exhibición de fuerza como potencia nuclear.