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La amenaza capitalista para el capitalismo

LONDRES – Winston Churchill, como es sabido, observó que la democracia es la peor forma de gobierno -aparte de todas las demás que se han intentado-. Si hoy estuviera vivo, podría pensar lo mismo del capitalismo como un vehículo para el progreso económico y social.

El capitalismo ha conducido a la economía mundial a una prosperidad sin precedentes. Sin embargo, también demostró ser sustancialmente disfuncional. Muchas veces fomenta la visión cortoplacista, contribuye a disparidades enormes entre ricos y pobres y tolera el trato insensato que se le da al capital ambiental.

Si no se pueden controlar estos costos, el respaldo al capitalismo quizá desaparezca -y con él, la mejor esperanza de la humanidad de alcanzar prosperidad y crecimiento económico-. Por lo tanto, es hora de considerar los nuevos modelos de capitalismo que están surgiendo en todo el mundo -específicamente, el capitalismo consciente, el capitalismo moral y el capitalismo inclusivo.

Estos esfuerzos por redefinir el capitalismo reconocen que las empresas deben mirar más allá de las ganancias y las pérdidas para mantener el respaldo público a una economía de mercado. Todos ellos comparten la presunción de que las compañías deben ser conscientes de su papel en la sociedad y esforzarse por asegurar que los beneficios del crecimiento sean compartidos ampliamente y no impongan costos ambientales y sociales inaceptables.