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El "momento Mubarak" de Pakistán

ISLAMABAD - La situación interna de Pakistán se está volviendo cada vez más precaria. De hecho, hoy se está cuestionando seriamente que el país pueda sobrevivir en su forma actual.

Estas interrogantes surgen de un temor creciente a que los grupos islamistas puedan volver a intentar apoderarse de los mecanismos clave del poder del país. Si eso no es posible debido a la presencia de un ejército grande y disciplinado, los islamistas podrían intentar crearse un espacio en el que establecer un sistema separado de gobierno que corresponda más plenamente a lo que consideran como los principios del Islam.

El intento previo de los grupos islamistas de crear este espacio fue contrarrestado con éxito por los militares en 2009, cuando expulsaron a las fuerzas insurgentes del estratégico distrito de Swat y la provincia tribal de Waziristán del Sur.

Hoy, sin embargo, es posible que el ejército de Pakistán no esté preparado para actuar con la fuerza y la convicción que mostró la última vez. Su voluntad de contrarrestar la creciente influencia de los islamistas se ha debilitado por dos acontecimientos desafortunados: el reciente asesinato de Salman Taseer, gobernador de Punjab, la provincia más poblada de Pakistán, y las muertes el mes pasado de dos jóvenes supuestamente a manos de un oficial estadounidense llamado Raymond Davis.