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La revolución negra de Pakistán

SHANGHAI -- Inmediatamente después de asumir el cargo el mes último, el Primer Ministro Paquistaní Yousuf Raza Gilani ordenó la liberación de los 60 jueces que habían sido detenidos por el Presidente Pervez Musharraf desde noviembre. Se trata de un triunfo del imperio de la ley en Pakistán y, sobre todo, una victoria para los valientes abogados paquistaníes que se manifestaron en las calles para protestar por la imposición del estado de emergencia por parte de Musharraf el otoño pasado.

Los abogados marcharon, cantaron, danzaron y cambiaron sus maletines por carteles y, en ocasiones, huevos y piedras. Como un bloguero paquistaní escribiera: "Danzaron con sus chaquetas y corbatas negras. Sus chaquetas negras fueron sus Kalashnikovs y sus corbatas negras fueron sus balas". En un mundo de revoluciones de colores, la de Pakistán vistió los sobrios tonos de la ley.

En noviembre pasado, Musharraf declaró en la práctica la guerra contra el cuerpo de abogados y el poder judicial, despidiendo a todos los jueces que se negaron a reconocer su declaración de un estado de emergencia, supuestamente destinada a proteger a la nación de los terroristas. La Corte Suprema de siete miembros, encabezada por el Juez Supremo Iftikar Mohammad Chaudhry, reaccionó emitiendo una orden que impedía al gobierno proclamar el estado de emergencia.

Musharraf disolvió la Corte Suprema y los cuatro Tribunales Superiores, puso a Chaudhry y a toda su familia bajo arresto domiciliario, clausuró la sede de la Corte Suprema y la hizo vigilar por una guardia armada, y procedió a arrestar y detener a todos los jueces que se negaran a jurar obediencia al Orden Constitucional Provisional que sostenía el estado de emergencia. El resultado fue la detención de la mayor parte de los altos cargos del poder judicial, así como los presidentes de las asociaciones de abogados de todo el país y de todos los principales abogados y activistas de los derechos humanos que intentaban defender la independencia de la justicia.