1

El acuerdo nuclear paquistaní que no fue

LAHORE – Recientemente, salió a la luz que Estados Unidos estaba intentando negociar con Pakistán un acuerdo para restringir el programa de armas nucleares de rápido crecimiento de los paquistaníes. Suena a buena noticia: cualquier medida a favor de la no proliferación parece un paso positivo. Desafortunadamente, en este caso el esfuerzo ha tenido algunas consecuencias peligrosas no deseadas.

Todo comenzó el mes pasado, cuando los medios estadounidenses informaron que prácticamente ya se había alcanzado un acuerdo. Primero, David Ignatius de The Washington Post informó, en base a conversaciones con altos funcionarios de Estados Unidos, que ya se había llegado a un acuerdo sobre una cantidad de medidas que tomaría Pakistán para reducir su dependencia de las armas nucleares como elemento de disuasión. Unos días después, David Sanger de The New York Times lo confirmó. Ambos comentarios sugerían que el acuerdo sería anunciado en un comunicado conjunto luego de la reunión del 23 de octubre en Washington, entre el presidente norteamericano, Barack Obama, y el primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif.

Sin embargo, la realidad es que esos informes periodísticos eran el comienzo, no el fin, del proceso. Según altos funcionarios paquistaníes –entre ellos Sartaj Aziz, un asesor clave en materia de asuntos exteriores y seguridad nacional-, no había ningún acuerdo en marcha cuando se publicaron las historias. Más bien parecía que Estados Unidos estaba utilizando a los medios para presionar al gobierno de Pakistán y lograr que respondiera de manera más inmediata a los pedidos de parte de Estados Unidos de limitar la producción de armas tácticas y los misiles de corto alcance para dispararlas.

Los informes dejaron a los líderes políticos de Pakistán en una situación complicada. De ninguna manera podían convencer al poderoso establishment militar paquistaní de poner limitaciones al desarrollo del arsenal nuclear del país. De hecho, el esfuerzo de Estados Unidos no hizo más que ampliar la división en cuanto a cuestiones de seguridad al interior de Pakistán –una situación que no sirve a los intereses de nadie.