emmott37_John MooreGetty Images_afghanistanpakistanarmy John Moore/Getty Images

El verdadero fracaso es Pakistán

LONDRES – Solo hay un aspecto positivo sobre el hecho de los talibanes hayan restablecido el Emirato Islámico de Afganistán a días del aniversario 20 de los ataques terroristas a EE.UU. del 11 de septiembre de 2001: servirá como recordatorio de por qué hace dos décadas hubo que invadir el país y derrocar al gobierno talibán.

Cuando cerca de 3000 personas son asesinadas en tu propio suelo en una operación planificada y ordenada por un grupo terrorista conocido desde un país cuyo gobierno se niega a cooperar para llevar ante la justicia a esa organización y a su líder, no hay buenas opciones. El ataque en represalia a Afganistán fue la única ocasión en que se invocó el Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, por el que los firmantes acuerdan considerar un ataque a uno de los miembros como un ataque a todos. La invasión liderada por EE.UU. tuvo un amplio apoyo, a diferencia de la invasión a Irak dos años después: solo unos cuantos países la condenaron o se opusieron a ella.

Por estas razones, el aniversario 20 del 11/9 será una ocasión más sombría que lo usual. Junto con los terribles recuerdos de ese día ahora habrá una fuerte sensación de dos décadas de fracaso en Afganistán, de la traición a aquellos afganos a los que se convenció de que podrían vivir en un país más libre y algo más próspero, y de un importante golpe a la credibilidad internacional de los Estados Unidos, la OTAN y el Presidente Joe Biden en lo personal. Pero, si bien la mayor parte de las recriminaciones apuntan a lo que se hizo y lo que se dejó de hacer en Afganistán, el verdadero fracaso desde septiembre de 2001 ha sido regional y se centra en Pakistán.

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