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El arte de la integración europea

LONDRES – El año pasado estuvo lleno de acontecimientos importantes. Además de la victoria de Donald Trump en las presidenciales de Estados Unidos, quedaron a plena luz algunas de las debilidades de la Unión Europea, en particular con la votación del Reino Unido a favor de abandonar el bloque. Pero el Brexit no tiene por qué marcar la caída de la Unión Europea. En lugar de ello, puede servir de llamada de atención y acelerar medidas para abordar los problemas de la UE.

Algunos líderes europeos están intentando responder a esa llamada, urgiendo a los estados miembro de la UE a “completar la Unión”. Argumentan que sin el Reino Unido será más fácil avanzar en la integración, ya que los miembros que quedan son un poco menos heterogéneos, y por ello más propensos a aceptar las medidas a las que se habrían opuesto los británicos.

Uno de estos pasos, que ha sido constante centro de atención desde que comenzara la crisis del euro, es la unión bancaria. Si bien en este frente se han logrado avances importantes, la integración bancaria europea está lejos de haberse completado. Quedan pendientes un plan integral de seguro de los depósitos y la creación de un tramo preferente de activos soberanos seguros, o valores libres de riesgo con validez en toda la eurozona.

Otro paso potencial, motivado por la profunda asimetría del desempeño de los países de la eurozona durante la crisis, sería un plan de seguro de desempleo conjunto en que el presupuesto de la UE financiaría prestaciones cíclicas por paro. Finalmente, la crisis de los refugiados ha llevado al planteamiento de un plan conjunto de control de las fronteras externas de la UE, asignando solicitantes de asilo entre sus países miembro y financiando su integración.