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Los costos supuestamente no muy altos de Brexit

BRUSELAS – La votación del Reino Unido a favor de su salida o “Brexit” de la Unión Europea está en camino de convertirse en el mayor no-acontecimiento del año. Más allá de una libra esterlina más débil y tasas de interés más bajas en el Reino Unido, el referéndum no ha tenido un gran impacto duradero. Los mercados financieros se tambalearon durante unas pocas semanas después de dicha consulta popular, pero se han recuperado desde entonces. El gasto de los consumidores permanece inmóvil. Lo que es más sorprendente, la inversión se ha mantenido constante, a pesar de la incertidumbre sobre las futuras relaciones comerciales de Gran Bretaña con la Unión Europea. ¿Se exageró al pronosticar los costos esperados de Brexit?

La respuesta es verdaderamente no. De hecho, el Reino Unido bien puede acabar perdiendo el pronosticado 2 a 3% del PIB a consecuencia de Brexit. Pero es la salida del mercado único, no la votación inicial para salir, la que traerá consigo esas pérdidas, y eso puede ocurrir en el transcurso de un largo período. Si la salida llega a ser un proceso de diez años de duración, las pérdidas serían soportadas gradualmente a lo largo de dicho período, costando al Reino Unido alrededor de 0,2 a 0,3% de su PIB por año, en promedio.

Esto podría ser una muy buena noticia para el Reino Unido. Ya que con una moneda más débil, el país se beneficiará de un aumento en la competitividad de sus exportaciones, competitividad que podría compensar por las pérdidas incrementales y la debilidad de inversión transitoria que probablemente surjan.

Otros factores también amortiguarán el golpe de Brexit. Durante las dos últimas décadas, el Reino Unido ha transformado su economía con el propósito de fomentar un nivel de especialización sin precedentes en el ámbito de los servicios. A mediados de la década de 1990, las exportaciones de mercancías fueron tres veces más importantes que las exportaciones de servicios, y la mayoría de las exportaciones británicas se realizaban hacia la UE. Hoy en día, el Reino Unido exporta en su mayoría servicios – y sobre todo a mercados ubicados fuera de la UE.