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Prepararse para el estancamiento

BOMBAY – El año 2014 está llegando a su fin, pero la debilidad de la economía mundial se mantiene. Tal vez sea posible ver signos de recuperación en Estados Unidos, pero la zona del euro corre el riesgo de seguir los pasos de Japón rumbo a la recesión y los mercados emergentes se preocupan porque sus estrategias de crecimiento basadas en las exportaciones los han dejado vulnerables al estancamiento en el extranjero. Considerando las escasas señales de que 2015 pueda traer alguna mejora, los responsables de diseñar las políticas harían bien en entender los factores que subyacen al anémico desempeño económico mundial y a las implicaciones de su sostenida debilidad.

En palabras de Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, estamos experimentando la «nueva mediocridad». Esto implica que el crecimiento real es inaceptablemente bajo respecto del potencial y que se puede hacer más para incrementarlo, especialmente si se considera que algunas grandes economías están coqueteando con la deflación.

La sugerencia de la política convencional insta a intervenciones monetarias innovadoras bautizadas con un creciente conjunto de siglas, incluso cuando se reprende a los gobiernos para que gasten en necesidades «obvias», como la infraestructura. Se reconoce la necesidad de reformas estructurales, pero habitualmente se las considera dolorosas y potencialmente negativas para el crecimiento en el corto plazo. El foco se centra entonces en el estímulo monetario y fiscal, tanto como sea posible, dados los efectos amortiguadores del exceso de deuda.

Y sin embargo, la eficacia de esos consejos aún no ha sido demostrada. Vale la pena destacar que los japoneses marcaron cada elemento de la lista durante las últimas dos décadas: mantuvieron bajas las tasas de interés, introdujeron la flexibilización cuantitativa y lanzaron un gasto masivo en infraestructura financiado con deuda, sin embargo, pocos sostendrían que Japón se ha recuperado completamente de su malestar.