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¿Se sale en dieciocho meses o en cien años?

BLOOMINGTON, INDIANA – Winston Churchill una vez dijo que, en tiempos de guerra, la verdad era tan preciosa que necesitaba estar rodeada por un "guardaespaldas de mentiras". En la campaña presidencial de Estados Unidos -y, tristemente, dentro del propio Irak hoy- la guerra iraquí puede no estar rodeada por un guardaespaldas de mentiras, pero ciertamente se rodeó de un vasto entorno de medias verdades partidarias, indiferencia cínica y testarudez desinformada.

Los demócratas de Estados Unidos siguen manifestándose a favor de un retiro completo de las fuerzas estadounidenses de Irak en un lapso de 18 meses, a pesar del hecho de que ningún observador racional cree que las fuerzas iraquíes podrán, para entonces, asegurar las fronteras de Irak y enfrentar a las numerosas milicias del país, que siguen armadas hasta los dientes.

Por cierto, el plan demócrata (si se lo puede llamar plan) ignora la subversión en curso por parte de Irán de las instituciones estatales iraquíes, que seguirán a menos y hasta que se vuelvan lo suficientemente fuertes como para resistir estas maquinaciones. Es más, la insistencia por parte de Barack Obama en decir que Irak nunca constituyó un frente central en la guerra contra el terrorismo insulta la memoria de decenas de miles -tal vez cientos de miles- de civiles iraquíes y tropas estadounidenses asesinadas por los atacantes suicidas de Al Qaeda desde 2003. De hecho, en 2004, los propios terroristas consideraban a Irak como el frente central de su campaña.

Tampoco podemos dejarnos animar por los repetidos llamados de Joseph Biden a una "partición suave" de Irak, aunque toda la clase política iraquí haya rechazado la idea.