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El síndrome de Vietnam de Obama

NEW HAVEN – No puede haber una solución militar a la guerra en Afganistán, sólo una política. Casi muero de aburrimiento sólo de escribir esta oración. Como presidente  de los Estados Unidos, Barack Obama, pondera qué hacer con esta guerra, ¿hay alguien que quiera repetir un punto que se ha demostrado miles de veces? ¿Existe alguien que no sepa que una guerra de guerrillas no puede ganarse sin granjearse “los corazones y las mentes” de las personas? El público estadounidense lo ha sabido desde su derrota en Vietnam.

Los estadounidenses están acostumbrados a pensar que su amarga experiencia en Vietnam les enseño ciertas lecciones que se convirtieron en principios precautorios. No obstante, hay documentos históricos recientemente disponibles que revelan algo mucho más extraño. Gran parte de esas lecciones de hecho se sabían –aunque no se admitiera públicamente- antes de que los Estados Unidos intensificaran la guerra en Vietnam.

Esta diferencia es importante. Si el desastre de Vietnam se emprendió con plena conciencia de las “lecciones”, ¿por qué serían más efectivas esas lecciones ahora? Parecería que son necesarias otras lecciones.

¿Por qué la administración del presidente Lyndon Johnson condujo a los Estados Unidos a una guerra que parecía una causa perdida incluso para sus propios funcionarios? Una posible explicación es que Johnson estaba completamente aterrado por la derecha estadounidense. Alentado por el senador Mike Mansfield a salirse de Vietnam, respondió que no quería otra “China en Vietnam.”