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La cuerda floja de Obama

CAMBRIDGE – Según un funcionario del Departamento de Estado norteamericano, el concepto de “poder inteligente” –la integración e interconexión inteligente de diplomacia, defensa, desarrollo y otras herramientas del llamado poder “duro” y “blando”- está en el corazón de la visión de política exterior de la administración Obama. Actualmente, sin embargo, la estrategia de poder inteligente de Obama enfrenta un duro desafío a partir de los acontecimientos de Oriente Medio.

Si Obama no respalda a los gobiernos de Egipto, Bahrain, Arabia Saudita o Yemen, puede poner en peligro importantes objetivos de política exterior como la paz en Oriente Medio, una base naval en el Golfo Pérsico, la estabilidad en los mercados petroleros o la cooperación contra los terroristas de Al Qaeda. Por otra parte, si le brinda apoyo a estos gobiernos, fastidiará a la sociedad civil de estos países que hoy cuenta con el poder de la información, poniendo en peligro así la estabilidad a más largo plazo.

Lograr un equilibrio entre las relaciones de poder duro con los gobiernos y el respaldo de poder blando a la democracia es como caminar sobre la cuerda floja. La administración Obama tambaleó en este acto de malabarismo, pero hasta ahora no cayó al vacío.

Como la administración Obama utilizó el término “poder inteligente”, algunos piensan que se refiere solamente a Estados Unidos, y los críticos se quejan de que no es más que un eslogan, como “amor duro”, usado para edulcorar la política exterior norteamericana. Pero el poder inteligente de ninguna manera se limita a Estados Unidos. Combinar poder duro y poder blando es una difícil tarea para muchos estados –pero no por ello menos necesaria.