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Obama's Global Ethical Challenges

PRINCETON – La asombrosa historia de la elección de Barack Obama como presidente ya hizo mucho para restaurar la imagen global de Estados Unidos. En lugar de un presidente cuya única calificación era el nombre de su padre, ahora tenemos uno cuya inteligencia y visión superaron el formidable obstáculo de ser el hijo de nombre exótico de un musulmán africano. ¿Quién habría creído, después de las dos últimas elecciones, que el público norteamericano seríaa capaz de elegir a un candidato de estas características?

La proeza de Obama eleva las apuestas para su primer mandato en el poder. Hizo campaña alrededor del tema de que es diferente de otros políticos y que planteará un verdadero cambio. Ese mensaje atrajo a grandes multitudes entusiastas que, junto con una utilización astuta de Internet, le representaron un récord de cuatro millones de donantes, a la vez que indujeron a una gigantesca cantidad de afro-norteamericanos y jóvenes a registrarse para votar.

Esta es la oportunidad de una vida de quebrar el cinismo que impregnó a la política norteamericana durante décadas. Pero si Obama no cumple con su promesa de cambio, pasarán décadas antes de que el electorado vuelva a depositar su confianza en un candidato que dice ser diferente de la oferta habitual de políticos.

Muchos norteamericanos juzgarán al nuevo gobierno por lo que hace en casa. Eso incluye aumentar los impuestos a quienes ganan más de 250.000 dólares por año y utilizar el dinero para extender el seguro de salud a las decenas de millones de norteamericanos que -excepcionalmente para un país industrializado- no lo tienen. También prometió recortes impositivos para los trabajadores de ingresos medios y más bajos, y mejoras en el sistema educativo de Estados Unidos. Cumplir con estas promesas a pesar de las sombrías perspectivas económicas de Estados Unidos no será fácil.