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¿La tarjeta china de Obama?

MELBOURNE - De acuerdo con la información de la Reserva Federal de Estados Unidos, el valor neto de los estadounidenses se ha reducido un 40% desde el año 2007; es decir, ha regresado a su nivel de 1992. El avance hacia la recuperación será lento y difícil, y todo el período previo a las elecciones presidenciales y legislativas de noviembre será de debilidad para la economía del país. ¿Puede un mandatario en ejercicio, y especialmente el presidente Barack Obama, ganar la reelección en esas condiciones?

Sin duda, hay que buscar directamente en los predecesores de Obama las culpas por los males actuales de Estados Unidos: Bill Clinton, por alentar a la Fed a dejar de supervisar y regular los mercados financieros, y George W. Bush, por sus costosas guerras que elevaron enormemente la deuda pública del país. Pero, llegado el día de las elecciones, muchos estadounidenses (si no la mayoría) tienden a pasar por alto la historia reciente y votar en contra del presidente en funciones.

Teniendo en cuenta esto, no debería causar sorpresa si Obama y otros miembros de su gobierno estuvieran a la búsqueda de temas no económicos para dinamizar la campaña. Los problemas de seguridad nacional, en general, y el desafío que representa China, en particular, pueden irse perfilando como tales.

Las políticas exterior y de defensa de Obama han sido asertivas, por decir lo menos, sobre todo en el Oriente Próximo y el Pacífico. Ha realizado muchos más ataques con aviones teledirigidos no tripulados que Bush, amplió la "intrusión en las vidas de los estadounidenses" por parte de los servicios de seguridad, permitió a la CIA continuar su programa de detenciones ilegales, aprobó juicios a acusados de terrorismo por parte de tribunales militares con deficiencias de forma y fondo, y no ha cerrado la cárcel de Guantánamo.