2

Presupuesto para la batalla

MILÁN – Las economías desarrolladas del mundo, de las que los Estados Unidos son la mayor y sistémicamente más importante con mucho, afrontan diversas disyuntivas políticas y sociales difíciles. El presupuesto de los EE.UU. propuesto por Presidente Barack Obama reconoce y aborda dichas disyuntivas y sus pros y sus contras directa y completamente por primera vez en el período posterior a la crisis.

La propuesta de Obama es un documento importante, honrado y políticamente valiente. El debate que seguirá determinará en gran medida si los EE.UU. adoptan un modelo fuerte, integrador y sostenible de crecimiento y empleo y cómo compartirán los americanos de edades, niveles educativos, ingresos y riqueza diversos la carga de internarse por esa vía.

Sabemos que potentes fuerzas tecnológicas y del mercado mundial han reducido espectacularmente el número de puestos de trabajo profesionales y manuales rutinarios, han dirigido las opciones de empleo para la clase media hacia el sector no comerciable de la economía y han encauzado el crecimiento de los ingresos nacionales hacia el capital y el empleo mejor remunerado, mientras que se han estancado los ingresos de los demás. La creación de puestos de trabajo sigue siendo débil y el empleo continúa divergiendo del crecimiento.

No se puede atribuir enteramente esas tendencias a opciones normativas deficientes o a una gobernación con cortedad de miras. Se deben principalmente a un paisaje tecnológico en transformación de una economía mundial cada vez más integrada, pero han resultado exacerbadas por una tónica sistemática de inversión insuficiente en el sector público.