El error garrafal de Obama en el Banco Mundial

NUEVA YORK – Se suponía que la selección del sucesor de Robert Zoellick como presidente del Banco Mundial iba a dar inicio a una nueva era de competencia meritocrática abierta, poniendo fin a la tradición de que quien ocupara ese cargo fuera nombrado por Estados Unidos. Es más, la propia designación de Zoellick fue considerada ampliamente "ilegítima" desde esa perspectiva. Pero el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, desilusionó al mundo mucho más con su nominación de Jim Yong Kim para el puesto.

Para empezar, a las claras se debería haber percibido que existía un candidato más destacable: Ngozi Okonjo-Iweala. Ella tenía credenciales dignas de admiración: títulos en economía de Harvard y el MIT, experiencia ganada al trabajar en una amplia variedad de cuestiones de desarrollo como directora gerente del Banco Mundial, y como ministra de Finanzas y de Relaciones Exteriores de Nigeria. (También posee, y ha demostrado ampliamente, la más rara de las cualidades: una voluntad para combatir la corrupción a expensas de su trabajo).

Es más, Okonjo-Iweala es ingeniosa, elocuente y para nada endeble a la hora de hacer frente a argumentos mezquinos. Es una candidata ideal para dirigir el Banco Mundial.

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