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¿Obama de Arabia?

DENVER -- Desde 1989 no había visto el mundo semejante vendaval tan arrasador en pro de la libertad y la democracia, cuyas ardientes pasiones están barriendo una región vasta y antigua y con una necesidad urgentísima de reforma. Desde el Magreb hasta la península Arábiga, pasando por el Levante, la historia árabe está en movimiento. Una nueva generación de dirigentes parece a punto de tomar el poder.

Momentos así son particularmente difíciles para las autoridades extranjeras, que no deben quitar ojo del mundo tal como es, pero tampoco de como podría ser en el futuro. Al intentar hacer eso precisamente, el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha sido objeto de arengas sobre la necesidad de “colocarse en el bando correcto de la Historia” o, por citar a Bob Dylan, “apartarse del nuevo [camino], si no se puede echar una mano”.

Estos tiempos son, en efecto, delicados y cambiantes para los Estados Unidos, en particular en un momento en el que los americanos esperan que su Presidente sea el encargado por antonomasia de expresar sus emociones. Del modo como Obama administre las peticiones de la izquierda y de la derecha para que actúe podría muy bien depender el clima en el que el proceso, que es propiedad de los árabes y está gestionado por ellos, se desarrolle al final.

Mientras avanza por entre una crisis tras otra en el mundo árabe, el gobierno de Obama haría bien en seguir algunas orientaciones que no cambian con cada ciclo de noticias.