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Reacercamientos con los estados canallas

SEÚL – En su discurso del Estado de la Unión ante el Congreso de Estados Unidos en 2002, el presidente George W. Bush, como todo el mundo sabe, describió a Irak, Irán y Corea del Norte como un "eje del mal". Sin embargo, en los años transcurridos desde entonces, Estados Unidos no ha tratado a cada uno de ellos de la misma manera. Las diferencias son sumamente instructivas.

Bush y sus asesores de línea dura creían que sólo la fuerza o un "cambio de régimen" frenarían el terrorismo de esos estados "canallas" o sus programas para adquirir "armas de destrucción masiva". De modo que, en marzo de 2003, Estados Unidos invadió Irak, lo que resultó en un estado de guerra civil casi constante durante más de diez años, un gobierno central inútil en Bagdad, y ahora el ascenso del Estado Islámico.

En Irán, el entonces presidente Mohammad Khatami, un moderado político, ofreció lo que podría haber sido un acuerdo razonable para frenar el programa nuclear del país. Pero Bush y su equipo prefirieron presionar a Irán con sanciones y amenazas militares, y cualquier esperanza de una solución negociada se desvaneció cuando Mahmoud Ahmadinejad sucedió a Khatami en 2005. Recién cuando otro presidente moderado, Hassan Rouhani, asumió el poder en 2013 pudo revivir la esperanza de una solución negociada.

Afortunadamente, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no ha perdido las oportunidades que se le presentaron. De hecho, el reciente acuerdo con Irán, que se produjo después de avances diplomáticos con Myanmar y Cuba, debería hacer recapacitar a quienes hablan de un Estados Unidos en decadencia.