moisi162_GEOFFROY VAN DER HASSELTAFPGetty Images_notredame Geoffroy Van Der Hasselt/AFP/Getty Images

La emoción de Notre Dame

PARÍS – La gente cantaba, rezaba y lloraba, o sólo estaba congelada sin poder creer lo que tenía ante sus ojos, mientras las llamas abrazaban “su” catedral de Notre Dame, objeto de su memoria individual y colectiva. Las emociones de quienes presenciaron el incendio en París el 15 y 16 de abril se han hecho eco en todo el mundo. Esperemos que esta efusión global de empatía en respuesta a una tragedia tenga efectos positivos duraderos, en Francia y en otras partes.

Desde los dos atentados terroristas que bañaron de sangre la capital francesa en 2015 que no había recibido tantos mensajes de condolencia (y tantos pedidos de entrevistas) como después de que estalló el incendio. Provenían de Australia, Japón, Estados Unidos, el Reino Unido, Holanda y muchos otros países.

El incendio también generó una avalancha inmediata de aportes financieros generosos para ayudar a reconstruir la catedral, no sólo de Francia, donde se prometieron cientos de millones de euros en apenas un día, sino de todo el mundo. En Estados Unidos en particular, donantes adinerados apoyaron a la catedral que había hecho sonar las campañas en señal de duelo por las víctimas de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

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