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La rabieta del misil de Corea del Norte

SEÚL – Una vez más, está aumentando la tensión en toda Asia por el programa de misiles de Corea del Norte. A diferencia de sus anteriores lanzamientos de misiles “por sorpresa”, esta vez el Gobierno de Corea del Norte ha notificado por adelantado a las agencias internacionales de prensa que lanzará un “satélite” en algún momento entre el 4 y el 8 de abril. Ahora la cuestión que se plantea al mundo no es la de si el régimen norcoreano lanzará su misil, sino qué ocurrirá después.

Los Estados Unidos, el Japón y Corea del Sur ya han condenado públicamente el lanzamiento como una “provocación” y una violación de la resolución 1718 del Consejo de las Naciones Unidas, aprobada en octubre de 2006, cinco días después de que Corea del Norte hiciera un ensayo con armas nucleares.

Pero, en lugar de retórica acalorada, lo que ahora hace falta es una evaluación serena de las consecuencias militares del lanzamiento del misil. Si el Japón, los EE.UU. y otros intentan interceptar o contrarrestar el misil, es probable que se produzca tensión militar e incluso un posible combate. La preocupación más inmediata para los gobiernos de la región es la de cómo prevenir medidas y contramedidas militares innecesarias. Por encima de todo, las conversaciones entre seis partes (China, los EE.UU., el Japón, Rusia, Corea del Sur y Corea del Norte) encaminadas a poner fin al programa nuclear de Corea del Norte no deben ser una víctima del lanzamiento del misil.

Al tratar con Corea del Norte, se deben abordar dos cuestiones fundamentales. En primer lugar, aunque las críticas de los gobiernos a Corea del Norte están justificadas por su comportamiento temerario, contraproducente y autodestructivo durante muchos años, incluidos numerosos actos inhumanos perpetrados contra su propio pueblo y otros, Corea del Norte no es la única culpable de su “rabieta del misil”.