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Por Melvyn Krauss

Si bien el 2006 ha sido un año de crecimiento excelente para Europa, las tasas de interés reales –las tasas de interés expresadas en términos de bienes y servicios y no de dinero - no se movieron desde principios de año. Esto implica que la política monetaria de Europa sigue estimulando el crecimiento económico a pesar del hecho de que, para diciembre, las tasas monetarias habrán aumentado 150 puntos base durante 2006.

Con tasas reales tan bajas, un intervalo en Año Nuevo sería prematuro.

Parte de la presión para suspender las subas tiene que ver con las elecciones presidenciales francesas esta primavera.

El presidente francés, Jacques Chirac, ya introdujo al BCE en las elecciones mediante la dudosa acusación de que las políticas de tasas de interés del banco central son responsables de un “euro fuerte”, que afecta las exportaciones europeas (sin mencionar, uno podría agregar, que las exportaciones alemanas están resistiendo bastante bien). Una suba de las tasas durante el período electoral pondría al banco central aún más en el centro del debate.