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¿Adiós a las plantas nucleares?

NUEVA YORK - Cuando algunas áreas de Japón fueron devastadas recientemente por un terremoto y posterior tsunami, la noticia de la pérdida de vidas humanas fue eclipsada rápidamente por los temores globales a la lluvia radioactiva de la planta nuclear de Fukushima Daichi. La preocupación es comprensible: la radiación es aterradora. Crecí en Dinamarca en un tiempo en que el miedo a la energía nuclear era generalizado.

Pero nuestros últimos temores nucleares tienen implicaciones más amplias, especialmente para el suministro de energía y nuestro deseo de dejar de depender de los combustibles fósiles. Es difícil dar un paso atrás para obtener una perspectiva más amplia en el momento de un desastre natural;  tratar de hacerlo puede percibirse incluso como insensible. Pero hay algunos hechos que no debemos pasar por alto.

Durante la cobertura ininterrumpida del drama nuclear, el fantasma de Chernóbil se ha planteado en varias ocasiones. Cabe señalar que el peor desastre nuclear de la historia causó directamente sólo 31 muertes. La Organización Mundial de la Salud estima que 4.000 muertes podrían estar relacionadas con el desastre a lo largo de 70 años, mientras que la OCDE proyecta entre 9.000 y 33.000 muertes durante este período.

Se trata de una cifra importante. Pero consideremos que, según la OCDE, cada año casi un millón de personas mueren a causa de partículas finas de contaminación del aire exterior. Sin embargo, esta cifra no provoca ningún miedo perceptible en el mundo desarrollado y recibe prácticamente ninguna cobertura noticiosa.