El zorro plateado de la dictadura y la democracia

MOSCÚ – A lo largo de sus años en el poder, Eduard Shevardnadze fue conocido como el "zorro plateado", un hombre que parecía deslizarse sin esfuerzo de ser el líder de la Georgia soviética y miembro del Politburó del Kremlin a ministro de exteriores reformista de Mijaíl Gorbachov, para luego resurgir como presidente post-soviético prooccidental de Georgia, irónicamente como opositor a Gorbachov. Se veía a sí mismo como un héroe que liberó a Georgia del yugo de Rusia. Fue también uno de los políticos más corruptos de la historia de su país.

En sus últimos años de vida, Shevardnadze se había convertido en un paria político en Georgia, Occidente y Rusia, donde se lo veía como uno de los arquitectos de la disolución de la Unión Soviética. Sin embargo, incluso si en gran parte fue olvidado después de la Revolución de las Rosas de 2003, cuando fue derrocado por su ex protegido Mijaíl Saakashvili, pudo gestionar su legado a su favor gracias a su astucia y habilidad en la manipulación de las fuerzas políticas.

Saakashvili, incondicionalmente pro-estadounidense, lanzó reformas económicas exitosas y una campaña de erradicación total de la corrupción de la policía, a pesar de que con el tiempo también se lo acusó de aceptar sobornos y caer en impulsos autocráticos. Habiendo llegado al poder en la revuelta que derrocó al corrupto Shevardnadze, recurrió a las mismas tácticas de estilo soviético (intimidar y desacreditar a los opositores, dispersar a los disidentes por la fuerza) para mantener a raya a sus rivales.

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