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Un mundo en rehabilitación

CAMBRIDGE – Tal vez deberíamos llamar 2013 el año de la economía tipo Winehouse. Como lo expresó la difunta cantante inglesa Amy Winehouse: “Intentaron hacerme ir a rehabilitación, pero dije: ‘No, no, no’ ”. En 2013, el papel de cantantes correspondió a los bancos centrales más importantes, encabezados por la Reserva Federal.

En el verano, tanto la Reserva Federal como el Banco Popular de China anunciaron su intención de normalizar la política monetaria. El Presidente de la Reserva, Ben Bernanke, habló a las claras de “poner fin gradualmente” a su política de compras ilimitadas de bonos, conocida también como relajación cuantitativa (RC). El Gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, sí que intentó poner coto al aumento desbocado del crédito en su país, pero, cuando los mercados de los dos países reaccionaron más violentamente de lo esperado –al dispararse en los Estados Unidos el rendimiento de los bonos y en China los tipos de préstamos interbancarios–, las autoridades monetarias dieron marcha atrás.

Es un problema con el que más de un cantante pop se ha topado: después de años de estimulo, la rehabilitación, pura y simplemente, no es tan fácil.

Cierto es que siguen existiendo justificaciones intelectuales sólidas para continuar con el estímulo económico de un tipo o de otro. El pasado mes de noviembre, el hombre que en cierto momento parecía destinado a suceder a Bernanke, Larry Summers, propuso que la economía de los EE.UU. podía ser presa de un “estancamiento prolongado”. Otros economistas están preocupados por que en Europa, ya que no en los Estados Unidos, la benigna desinflación de los últimos decenios podría aún volverse una deflación maligna.